12 ene 2014

Ventanas.

Me resulta extraño acordarme todavía de tí y que  quiera encontrarte cuando sé, que por más que lo intente, no lo lograré. Hay cientos de ventanas desconocidas en las ciudades donde compartimos tanto y sin embargo, conozco el camino que debería recorrer para llegar hasta ti, a esa ventana que recibía el día a través de nuestros ojos, a la otra en la que caía la noche y nos miraba dormir una y otra vez.
Aunque no es una ruta intransitable o una dirección equivocada o mudada la que me aleja de ti, sino que eres tú quien no quiere que llegue y quien impide que eso suceda.

Así pues, me conformo con tenerte en mi recuerdo, y me pregunto si el futuro me permitirá encontrarte de otra manera que no sea así, pero, ¿qué diferencia habría?
Me sacaste, me sacaste antes de que yo decidiera irme... trataste de evitar que me fuera y luché contra esa retención. Una lucha ganada que todavía a veces hoy me duele, pues no entendí por qué me retenías si al mismo tiempo me sacabas.  Pensé mucho sobre ello, reprimí emociones, contuve sentimientos, lloré la contención, pero finalmente, sonreí y aplaudí al logro. Otro logro conseguido después de vestir mi corazón de hierro.
¿Realmente me sacaste?, ¿alguna vez me dejaste entrar? Preferí no pensar en ello...

Siempre creí que estaba a tú lado, creí que estabas, que querías estarlo de la misma manera  que yo lo estuve para ti, sin embargo no fue así. Y no lo era porque no me resigné a ser lo que tú querías que fuera. Por ese motivo sonrío a mi logro. Me dolió que me echaras, y me dolió tanto en el momento, como mucho tiempo después del mismo, cuando vi que hubo alguien que llegó y a quien no sacaste.

Algo que nunca imaginé es que se me cortara el corazón y se me escapara a trozos por el mundo...
Soy generosa en cuanto al hecho de repartir se trata. Me resulta fácil cortar y regalar mi corazón, así sea a alguien que permanece cerca de mí o que sé que se alejará con el tiempo. Tengo trozos que se fueron para no volver más, parte de estos laten con mucha fuerza aunque estén lejos de mi, algunos se marchitaron por el camino o al llegar a destino, otros simplemente se disecaron. Y también están los que abandonaron esta vida y cruzaron a esa otra que nos espera. La pérdida de estos últimos me tocó llorarla con abrazos invisibles.
¿Viviste alguna vez la dificultad de un abrazo vacío?
¿Dónde tienes el trozo de corazón que te regalé? Ese que murió en el mismo espacio físico en el que tú y yo nos encontrábamos y el cual, no precisó de un viaje, de kilómetros o  mares para secarse. Ese que no valoraste y que además, no me devolviste.

Pero no, no te reprocho. Hay días que mi corazón visita aquellos trocitos que hacía meses o años que no veía, que le llenan de energía y permiten un latido más fuerte y seguro. Trozos que tienen capacidad de hacer olvidar los que se quedaron por el camino, como el tuyo, aquel que si  bien me sangró cuando se fue, pudo cicatrizar ayudado de los que sé que si están y no se irán.

Quédatelo, no te di el amor para que me lo devolvieras, te lo di porque te quería, aunque yo no lo expresara con palabras, que es la manera más banal de decir lo que se siente.

Sé donde estás y no es en mí, ya no quiero tú ventana.

11 ene 2014

Currículm


Sigo mirándome al espejo y buscando mi mitad, esa mitad por la que gran parte de mi círculo social me pregunta y la cual, yo no veo que me falte.

Nací sola, bueno no del todo, pues había unas personitas muy amables que ayudaron a ello, pero sí, de una mujer sola.
Una mujer que se levantaba cada día antes que el sol, que buscaba recursos donde no había y sacaba fuerzas que teóricamente no tenía.
Esa mujer que lidiaba entre el amor y orgullo, manteniendo intacta su dignidad. La dignidad que todo ser humano tiene y que a muchas mujeres se les critica por ensuciar. Pero ensuciar ¿de  qué manera?
Pues de sexo, de la variedad de personas con las que se complace y complace sexualmente, otra vez... De independencia, de soltería, de falta de reproducción.

Y entonces, de repente, aplicando la regla de lógica básica de:

Si A igual B, 
B igual a C, 
Entonces A igual a C.

¿Qué descubro? Que esa mitad por la que me preguntan  es la persona singular con la que debería compartir mi sexo, a la cual le debería agradecer un compromismo emocional y la "pérdida" de mi independencia. Pérdida en el sentido de sacrificio, y entregar todo por su amor.
Y es que, si bien no soy contraria a una relación amoroso-afectiva, no es ella la que me permite tener mi vida y no sentirme a medias, pues nací completa y en mi currículum vital  viene indicado lo siguiente.

Nombre: mujer
Profesión: lucha
Formación: capacidad
Estado civil: completa


Yes we can do it, don't forget it

16 dic 2013

Cuando de espíritus se trata.

Cada mañana amanece en la Rue d’Alèsia una pequeña familia que habita un hogar  gris y sin jardín. Apenas un techito y unas paredes de plástico barato les sirven de refugio en las noches heladas de Paris.
Es fácil encontrarlos allí, es ese tipo de familia que no viaja y que no muda su hogar.  Sin embargo, realizan actividades cotidianas como cada persona que habita bajo techo rígido; levantarse con el alba, desayunar, leer la prensa, hablar y tal vez comentar las noticias de actualidad o incluso, algo más importante, manifestar su estado anímico en ese nuevo día.


Llega diciembre a nuestro calendario y con él, el “espíritu navideño”. Lo que significa o implica este espíritu ya muy pocos lo recuerdan. La costumbre dominante pasa por el filo monetario, el cual nos empuja a reaccionar de maneras varias y bastante pintorescas.  Toque añadir un detalle arraigado en este proceso espiritual,  el lindo arbolito que durante días se seca y terminar de morir en tantos lugares. Y es que, ¿a quién no le gusta plantar un pino en casa? Tanto es así, que hasta aquellos que habitan lo inhabitable siguen esta costumbre.


En Paris, este ser vivo se vende por un precio que no definiríamos justamente como módico, sin embargo, ellos, la familia Alèsia, también plantaron su arbolito, aunque tal vez ellos si que por un costo razonable. 

10 dic 2013

Un ser.



El tiempo no existe.
El tiempo no existe porque este es en el alma de las personas.
El tiempo no lo cura todo porque tiempo y corazón se conocen pero no se influyen.

Dos semanas, dos, meses, dos años. El tiempo pesa lo que pesa el amor, los recuerdos, la nostalgia, las alegrías, las penas, la gratitud, la extrañeza, los deseos, la esperanza, la realidad y como esta se sientePues las cosas no son, sino que se sienten.

Me gustaría arrancarme un trozo de corazón y ponérselo al tuyo para que así sintieras lo que yo, más allá de la empatía, lo fabuloso del lenguaje o la comunicación humana. Porque así como hay un lenguaje que va más allá de las palabras, hay sentimientos que no se explican ni se transmiten sino que sólo se sienten.
Estos sentimientos son inmunes al tiempo, porque  el tiempo, repito, no es, sino que 
 se siente.

De esta manera, una esperanza jamás dirá que diez meses o tal vez quince años es mucho ni poco tiempo.  
Un deseo nunca dirá que es mucho tiempo, pues todo al fin, llega.
¿Y la realidad?, la realidad es hoy, y el hoy es como queremos que sea. 
Así pues, mi hoy, con mi esperanza donde nada es ni mucho ni poco tiempo y mi deseo que me dice que el tiempo es poco, mi realidad eres tú. 
Tú en mi allá, yo en tú allá, tú en mi aquí y yo en tú allí.






1 dic 2013

Elogio al querer


Quiero levantarme y sentir que nada me ata a nada ni me obliga a nada.
Quiero sentirme satisfecha de lo que hago y digo porque nada estará pautado ni marcado como correcto o incorrecto.
Quiero ser feliz y que nadie me culpabilice de ello porque mi forma de serlo sea rompiendo las absurdas cadenas que el ser humano ha creado para esclavizarse a sí mismo.
Quiero ser yo y que la gente no me juzgue por ello, porque no habrá normas ni estereotipos que lo permitan.
Quiero ser la persona más importante en mí vida, sólo quiero ser yo, porque sé que siendo esa persona las personas que me quieran lo harán y sentirán de verdad.
Quiero ser yo porque estoy dispuesta a quererte por ser tú.

Quiero que alguien camine a mi lado sin importarle nada ni nadie, tan sólo la afectividad que le une a mí.
Quiero sentir que el amor dejará de ser asunto de valientes porque el miedo a sufrir no existirá en el planeta porque todas las personas sabrán que lo único que importa es amar, sea como sea y donde sea.
Me quiero enamorar sin prever y disfrutar sin planear, porque en el mundo donde sólo existe el presente, planear será incoherente.
Quiero que la sinceridad deje de ser enemiga para convertirse en amiga porque nada de malo habrá en ella, el miedo no existirá y sólo la buena voluntad imperará en la sinceridad.
Quiero que lo más importante en el mundo sea besar, compartir caricias y decir te quiero.
Quiero que todas las personas del mundo tengamos hijos y no los sintamos como nuestros, sino como ellos mismos.

Quiero que todos quieran lo que el resto de personas quieren.
Quiero que no haya nosotros ni ellos, sólo todos.


Quiero mirar atrás y sentir, al recordar, gratificación y emoción  y que nada, sea cual sea mi situación presente, me impida lo contario.
Quiero creer que es posible un mundo mejor, porque hubo un mundo peor que superar.

Quiero ser libre y que sea lo único que pueda ser en mi vida.
De todas las cosas malas en el mundo, la peor, es no atreverse a ser uno mismo.

27 nov 2013

El salmón.

Hace años, vivía todavía en tierras españolas, país que me vió nacer y crecer. Crecer de muchas maneras, no sólo física, pues hubo un tiempo en que dedicaba mi vida al estudio de la sociología.

La sociología es esa ciencia la cual, muy pocas personas saben para lo  que "sirve" y sin la cual, no podríamos vivir... bueno, tal vez no al nivel de la medicina, ciencia a la  que guardo mis mayores respetos (dejando temas morales de lado, los cuales, tampoco me importan mucho... )
Y bueno, ahí andaba yo, durmiendo en el piso de un edificio de los que el antiguo Generalísimo mandó construir, leyendo y compartiendo ideas con compañerxs de diferente tipo, pues no todxs tenían la suerte de compartir la sociología como ciencia de estudio.

Una de las tantas citas que grabé en mi memoria  en aquella época y me gusta citar de tanto en tanto es esa que dice "Sólo los peces muertos nadan con la corriente". Sin embargo, hoy día descubro que no sólo los muertos, sino también los salmones, ¡vea pues!  Tal vez no sea el único, pues no  conozco mucho de animalitos marinos, pero lo que me sorprende es que siempre encontramos ejemplos que van contra lo considerado normal, en ese caso la corriente del agua.

Sea como sea, no voy a dejar de alimentarme de ese exquisito ser, nací para ser omnívora, más allá de teorías vegetarianas o veganas.

Omnívora y a contracorriente, no son etiquetas, sólo maneras de vivir :-)

25 nov 2013

Lejanías

La mañana en que volvió a partir no pensó en que su comportamiento estuviera suponiendo una huida. 
Realmente, son pocas las personas que aceptan tal situación en muchos de los momentos que les toca vivir y de los cuales, prefieren escapar. Pero él, no lo pensó así, tan sólo había decidido tomar el  camino que ese día le aguardaba.
Los motores interiores que empujan a tomar unas sendas en vez de otras son díficiles de controlar, en su caso, el amor que resulta un sentimiento inocultable, era el que le llevaba a modificar su rumbo bajo pretextos vitales.
Nunca le resultó fácil querer y por tanto, a veces se convertía en un imposible que le quisieran, motivo por el cual cuando esto sucedía, se asustaba tanto y desaparecía. No era un desaparecer físico, no sólo la distancia terrestre facilita la ida, sino que se desvanencían comportamientos, detalles, palabras y sentimientos. 

La mañana se encontraba lejos, sin embargo, la hora del amanecer había llegado un par de horas antes que el sol, pues en invierno, el amanecer de noche es el amanecer normal. Se levantó de la cama, justificando sus tantos quehaceres esperando, su vida repleta de compromisos y por la cual, el alma que lo acompañaba en sus noches, debía agradecerle por la compañía. Acostumbrado a recibir y no a dar, exigía una despedida amorosa pese a que su entrega no era de tal tipo.
El otro ser, visto desde ese contexto, suponía una unidad más de los millones que pueblan la tierra sin ningún atributo en especial. Para él, no podía poseer atributos cuando ni él se los reconocía a sí mismo. Así que una vez que terminó su esmerada despedida y cerró la puerta después de un gesto con la mano acompañado de una tímida y leve sonrisa, empezó nuevamente su gran huida diaria, la de su corazón.

Aunque tratemos de huir buscando el lejano horizonte, la fuerza y costumbres del mar, siempre se encargarán de devolvernos a la orilla, punto de partida, el cual no se puede olvidar.